por Gary A. David

2008
del Sitio Web TheOrionZone
 

Extraños artefactos voladores forman parte de la milenaria tradición de la tribu Hopi de Arizona.


EL AUTOR es investigador independiente y escritor. Ha publicado varios artículos en el campo de la hipótesis del Antiguo Astronauta en diversas revistas especializadas y es además autor de dos libros:

The Orion Zone y Eye of the Phoenix.

 

Las antiguas máquinas voladoras han sido por mucho tiempo una tradición de varias culturas en todo el mundo.

 

Venerables textos hindúes como el Ramayana y el Mahabharata describen aeronaves llamadas Vimanas que hasta fueron utilizadas para la batalla. Entre los jeroglíficos sobre la pared de un templo egipcio de 3.000 años de antigüedad, en Abydos, hay representaciones de lo que parecen ser aviones modernos y helicópteros. Discos de piedra acanalados encontrados en cuevas en la frontera chino-tibetana cuentan de una raza extraterrestre llamada los Dropas cuya nave espacial llegó a la Tierra hace 12.000 años.

Los indios Hopi han habitado tres grandes colinas del norte de Arizona durante más de mil años. Sus leyendas también hacen referencia a vehículos aéreos, quizás de Orión.

 

Los Hopi pueden haberse establecido en las tres colinas principales de Arizona

porque quisieron reflejar su constelación de origen.
 

Estos mágicos escudos voladores llamados paatuwvota existieron en el Tercer Mundo, una era anterior destruida por un inmenso diluvio. Ésa fue la época en que se construyeron las grandes ciudades y rutas de comercio, y la civilización estaba floreciendo.

 

En una alocución ante las Naciones Unidas, Thomas Banyacya del clan Hopi Coyote dijo:

“El pueblo inventó muchas máquinas y comodidades de alta tecnología, algunas de las cuales no se han visto todavía en esta era."

Nosotros, claro, reconocemos esta sorprendente descripción como un eco de la Atlántida.

En una leyenda el escudo volante es asociado con Sotuknang, el dios Hopi del cielo. Al parecer un diluvio devastador había destruido Palatkwapi, "la ciudad roja del sur" situada posiblemente en el territorio de piedra roja cerca de Sedona, Arizona. Poco después, un hermano llamado Tiwahongva y su hermana Tawiayisnima, que fueron olvidados en el caos y dejados atrás por sus padres que iban huyendo, emprendieron un viaje para encontrarlos.

Por la tarde, ellos decidieron acampar. Estaban abriendo un atado para la cena cuando oyeron un gran estruendo sobre sus cabezas. Los niños quedaron muy asustados, preguntándose qué podría ser esa cosa extraña. El hermano sostuvo a su hermana fuerte contra su pecho cuando un fantástico ser descendió desde los cielos. Llevaba un traje que relucía como el hielo (¿un traje espacial metálico?) en tanto que su cabeza y cara brillaban como una estrella.

 

El ser habló:

“No tengan miedo. Mi nombre es Sotuknang. Debido a mi compasión por su difícil situación, he venido a ayudarlos. Suban a mi paatuwvota y permítannos continuar nuestro camino”.

Dibujo Hopi del dios del cielo Sotuknang.
 

Él los subió entonces sobre su escudo volador bien alto en el cielo de manera que ellos pudieran ver así por muchas millas alrededor.

 

Dándoles de comer melones maduros a los niños hambrientos, el ser les dijo que debían tener fe en él y en sus enseñanzas que llegarían después a través de sus sueños. Finalmente, aterrizó a corta distancia del pueblo en que su madre y su padre se habían establecido, y despidiéndose de los jóvenes, voló de nuevo hacia las nubes.

 

Agradecidos por siempre con el dios del cielo, el hermano y la hermana caminaron hasta el pueblo para reunirse con sus padres.

 

Máscara de Sotuknang.
 

Ya que los Hopi no tenían ninguna cosa tal como un platillo, volador o de otra clase, ellos lo denominaron según el atavío cultural más cercano a esa forma, a saber, el escudo del guerrero.

 

La palabra tuwvota significa este tipo de escudo específicamente. Por extraño que parezca, el concepto de la guerra en la ideología de los Hopi está relacionado con las estrellas. El uso de tuwvota en lugar de la palabra más común para “disco” o “círculo” hace pensar por lo tanto en un origen celestial para el paatuwvota.

Puesto que el término Hopi paa significa “agua”, paatuwvota posiblemente se refiere a los anillos concéntricos que se expanden en el agua. Ésta podría ser una descripción metafórica para el modo en que el peculiar dispositivo de aerotransporte parecía funcionar. La palabra patuka , o “huso”, también puede describir el movimiento de hilado del escudo.

 

Además, el prefijo pa - denota “maravilla” o “temor”. Para la gente del desierto, “maravilla” equivale a “agua”, pero pa - quizás hace pensar en la reacción ante este extraordinario medio de transporte.

La tradición del escudo volante también aparece en el arte rupestre. La fotografía de abajo es de un petroglifo antiguo, o piedra tallada, encontrado cerca de Winslow, Arizona, que muestra al parecer una nave triangular.

 

¿Petroglifo de una nave espacial ala-delta?



Abuelo Martin Gashweseoma de Hotevilla (Tercera Colina) al lado
del petroglifo que representa posiblemente un" escudo volador”.

 

En su libro Mexico Mystique, Frank Waters, un experto no indio en los Hopi, escribe:

"En la Segunda Colina cerca de Mishongnovi un antiguo petroglifo describe un objeto con forma de domo que descansa sobre una flecha que representa el viaje a través del espacio, y la cabeza de una doncella Hopi que representa pureza prístina. Como los Hopi creen que otros planetas están habitados, este petroglifo representa un paatuwvota o un 'escudo volante' similar a un 'platillo volador' que vino aquí en el Comienzo.

 

Así como ahora en el Final los sagrados llegarán de otro planeta, dicho sea Venus, en platillos voladores. Muchos tradicionalistas Hopi han reportado recientemente avistamientos de platillos voladores, todos pilotados por los seres que ellos llaman kachinas."

Algunos lectores pueden estar familiarizados con las muñecas de madera kachina que tallan los Hopi. (ver la fotografía.) Los Kachinas no son dioses en sí sino espíritus que actúan como mediadores entre los dioses y los humanos. Ellos pueden tomar la forma de cualquier animal, planta, cuerpo celestial, o criatura de otro mundo.

 

Durante la primavera y principios del verano los Hopi realizan un ciclo ceremonial de bailes de máscaras kachina como una súplica por la lluvia y el bienestar general de la tribu.

 

Eototo, jefe Kachina (izquierda) y Aholi, su lugarteniente.
Muñecas Hopi kachina en el Museo de Arizona.
La grafía más correcta es “katsina”. La palabra
hebrea para "funcionario" en la Biblia es “katsin”.
 

Muy parecidos a los ángeles caídos (o los vigilantes) de la Biblia (ver Génesis 6:1-4), los Kachinas fueron a veces conocidos por aparearse con las mujeres Hopi. Esto prefigura el tema contemporáneo de la abducción alienígena con el propósito de reproducción.

Un mito de los Hopi versa sobre una novia joven que acompaña a su apuesto marido Kana kachina de regreso a su pueblo de Mishongnovi en un escudo volante.

 

Muñeca Kana kachina.

"Cuando el escudo se elevó, todo los kachinas lanzaron un grito bullicioso. El espectáculo era increíble; toda clase de kachina imaginable estaba presente. De repente, cuando la pareja voló a lo largo, los relámpagos fueron visibles en el aire y pudo oírse el estruendo del trueno. Cuando el escudo subió muy alto, la llovizna empezó a caer. Los kachinas estaban acompañándolos ahora...

 

Los padres (de ella) habían subido al borde de la colina en este momento para observar. Mirando hacia abajo desde el borde de la colina, ellos vieron un número increíble de gente que venía del otro lado de la llanura. Para su gran asombro eran todos kachinas, cantando y gritando en un pandemónium."

Este pasaje se tomó de un libro llamado Earth Fire: A Hopi Legend of the Sunset Crater Eruption escrito en co-autoría por Ekkehart Malotki, un profesor, blanco, de idiomas de la Universidad de Arizona del Norte, y Michael Lomatuwayima, un Hopi de de Hotevilla, la aldea sagrada de la Tercera Colina .

 

El Kana Kachina está asociado con la erupción volcánica que empieza en el 1064 AD que creó el ahora extinto Sunset Crater localizado cerca de San Francisco Peaks. Otras sesenta millas más al nordeste, una gran piedra rectangular debajo del pueblo de Mishongnovi también es conocida como “la casa del Kana Kachina”.

A medida que el séquito avanzaba desde los picos “kachina” hacia la Segunda Colina, llevaban una cantidad grande de maíz y melones en sus espaldas como regalos para los Hopi. Este variado grupo de mensajeros divinos debe de haber sido una hermosa vista. De hecho, los Hopi a veces se refieren a los kachinas como “las hermosas criaturas” Esta designación no sólo da énfasis a su apariencia estéticamente agradable sino también a su papel como entidades reales en un sistema de parentesco.

Hace tiempo los kachinas fueron adoptados en los clanes junto con varias plantas y animales durante las migraciones que tuvieron lugar después de la salida de los Hopi del mundo subterráneo - el Tercer Mundo mencionado previamente.

 

Su presencia había sido claramente física o tangible como opuesto a lo sobrenatural o etéreo.

 

En otras palabras, su influencia se sentía directamente a un nivel material. Cuando el tiempo siguió, sin embargo, la corrupción social y religiosa - un tema recurrente en el pensamiento Hopi – obligó a estas raras pero benévolas “personas” a abandonar el sudoeste americano. Desde ese período hasta el presente, los kachinas aparecen en la mayor parte sólo en forma de espíritu.

Algunos Hopi creen que los kachinas todavía maniobran esos aparatos misteriosos. En su libro The Terra Papers, el escritor Hopi/Apache Robert Morning Sky describe cómo su abuelo y cinco otros hombres estaban acampando en el desierto en agosto de 1947, poco después del infausto incidente de Roswell, cuando un disco volador cruzó por el cielo nocturno y se estrelló.

 

De entre los restos, ellos rescataron a un alienígena plateado, inconsciente pero todavía vivo, a quien le dieron el nombre de Estrella Mayor. Después de que lo cuidaron hasta que se repuso, el ET les describió entonces telepáticamente por medio de un cristal la guerra galáctica que había derribado su nave espacial. Este material de Expedientes-X relacionado con un americano nativo permanece no confirmado.

No obstante, los avistamientos inexplicados continúan. En el verano de 1970, cientos de UFOs fueron vistos a unas 125 millas al sudoeste de las aldeas Hopi cercanas a la ciudad de Prescott, Arizona. En la tarde del 13 de marzo de 1997, en la misma vecindad una nave ala-delta, quizás como de una milla de largo, cruzó con las luces encendidas en sus bordes anteriores, flotando silenciosamente antes de acelerar hacia el sur.

 

Esto se conoció luego como las Luces de Phoenix.

En 1998, el anfitrión del programa de entrevistas de radio Art Bell entrevistó a dos miembros del consejo Hopi que declararon que sus remotos antepasados sabían cómo viajar a otros planetas. Ellos también dijeron que durante el Fin de los Tiempos nosotros seríamos visitados por “la gente de afuera” de la Tierra que tiene una tecnología avanzada.

 

Trío de estrellas mayores, cuenco cerámico, Arizona del Norte.
 

Muchos guardianes de la sabiduría Hopi creen que el aumento de la presencia de escudos voladores señala el fin del Cuarto Mundo, o nuestra era actual.

 

Junto con las profecías bíblicas del Apocalipsis, los Kachinas o superiores de las estrellas pueden estar intentando advertirnos de este grave estado de cosas. Escuchando a estas entidades a lo largo de las eras, los Hopi que viven en sus colinas aisladas han sabido desde hace mucho tiempo sobre el destino global que ahora parece inminente.

 

Algunas de las señales y presagios están en los cielos.

 

Nosotros sólo necesitamos verlas.

 


 

 





The Flying Shields of...

The Hopi Kachinas
by Gary A. David

2008

from MondoVista Website

 

About the Author
Gary A. David is author of The Orion Zone: Ancient Star Cities of the American Southwest (Adventures Unlimited Press, 2006).

Mr. David's new book Eye of the Phoenix: Mysterious Visions and Secrets of the American Southwest is now also available from the usual outlets, including Amazon, Barnes and Noble, Adventures Unlimited Press, or get a signed copy from the author. (www.theorionzone.com)

He has published articles in Fate, Atlantis Rising, Ancient American, and World Explorer magazines. Gary lives with his wife and daughter in northern Arizona, where the skies are still relatively pristine.

 

Ancient flying machines have long been a tradition of many cultures across the globe. Venerable Hindu texts such as the Ramayana and the Mahabharata describe airships called Vimanas that were even used for battle.

 

Among the hieroglyphs on the wall of a 3,000 year-old Egyptian temple at Abydos are depictions of what appear to be modern airplanes and helicopters. Grooved stone discs found in caves on the Chinese-Tibetan border tell of an extraterrestrial race called the Dropas whose spacecraft fell to Earth 12,000 years ago.

The Hopi Indians have inhabited three large mesas in northern Arizona for over a thousand years. Their legends also refer to aerial vehicles, perhaps from Orion.

 

The Hopi may have settled on the three primary mesas in Arizona

because they wanted to reflect their star elders' constellation of origin.


These magical flying shields called paatuwvota existed in the Third World, a previous epoch destroyed by an immense flood.

 

This was a time when great cities and trade routes were built, and civilization was flourishing. In an address delivered to the United Nations, Thomas Banyacya of the Hopi Coyote Clan said: "The people invented many machines and conveniences of high technology, some of which have not yet been seen in this age." We, of course, recognize this startling description as echoing Atlantis.

In one legend the flying shield is associated with Sotuknang, the Hopi sky god. Apparently a devastating flood had destroyed Palatkwapi, "the red city to the south" possibly located in the red rock country near Sedona, Arizona. Shortly afterwards a brother named Tiwahongva and his sister Tawiayisnima, who were forgotten in the chaos and left behind by their fleeing parents, set out on a journey to find them.

In the evening they decided to make camp. They were just opening their bundle for dinner when they heard a great roar overhead. The children were very frightened, wondering what this strange thing could be. The brother held his sister tightly to his breast as a fantastic being descended from the heavens. He was wearing a costume that glittered like ice (metallic spacesuit?) while his head and face shone like a star.

 

He spoke:

"Do not be afraid. My name is Sotuknang. Because of my sympathy for your plight, I have come to help you. Get on my paatuwvota and let us be on our way."

Hopi drawing of the sky god Sotuknang.

 

He then took them on his flying shield up into the sky so that they could see for many miles around.

 

Feeding the hungry children ripe melons, he told them that they must have faith in him and in his teachings that would later arrive through their dreams. Finally he landed a short distance from the village in which their mother and father had settled, bid the young ones farewell, and flew up again into the clouds.

 

Forever grateful to the sky god, the brother and sister walked into the village to be reunited with their parents.

 

Mask of Sotuknang.
 

Because the Hopis had no such thing as a saucer, flying or otherwise, they named it after the cultural accouterment closest to that shape, namely, the warrior's shield.

 

The word tuwvota specifically signifies this type of shield. Oddly, the concept of war is connected in Hopi ideology with the stars. The use of tuwvota rather than the more common word for 'disk' or 'circle' thus suggests a celestial origin for the paatuwvota

Since the Hopi term paa means 'water', paatuwvota possibly refers to the expanding concentric rings in water. This might be a metaphorical description for the way the peculiar airborne device appeared to function. The related word patuka, or 'spindle', may also describe the shield's spinning motion. In addition, the prefix pa- denotes wonder or awe. For the people of the desert, water equals wonder, but pa- perhaps suggests the reaction to this extraordinary means of transportation.

The tradition of the flying shield also appears in rock art. The photo below is of an ancient petroglyph, or rock carving, found near Winslow, Arizona, apparently showing a triangular craft.

 

Petroglyph of a delta-winged spacecraft?

 


Grandfather Martin Gashweseoma of Hotevilla (Third Mesa)

next to petroglyph, possibly depicting a "flying shield."

 

In his book Mexico Mystique, Frank Waters, a non-Indian expert on the Hopis, writes:

"On Second Mesa near Mishongnovi an ancient petroglyph depicts a dome-shaped object resting on an arrow which represent travel through space, and the head of a Hopi maiden who represents pristine purity. As the Hopis believe that other planets are inhabited, this petroglyph represents a paatuwvota or a 'flying shield' similar to a 'flying saucer' that came here in the Beginning.

 

So now at the End the sacred ones will arrive from another planet, said to be Venus, by flying saucers. Many Hopi traditionalists recently have reported seeing flying saucers, all piloted by beings they call kachinas."

Some readers may be familiar with the wooden kachina dolls that the Hopis carve. (See photo.) Kachinas are not gods per se but spirits that act as mediators between gods and humans. They may take the form of any animal, plant, celestial body, or otherworldly creature.

 

During the spring and early summer the Hopis perform a ceremonial cycle of masked kachina dances as a plea for rain and the general well being of the tribe.

 

Eototo, chief kachina (left) and Aholi, his lieutenant.
Hopi kachina dolls at Museum of Northern Arizona.
The more correct spelling is katsina. The Hebrew word for "officer" in the Bible is katsin.
 

Much like the fallen angels (or the Watchers) of the Bible (see Genesis 6:1-4), the kachinas were sometimes known to mate with Hopi women. This prefigures the contemporary theme of alien abduction for the purpose of reproduction.

One Hopi myth tells of a young bride who accompanies her handsome Kana kachina husband back to her Second Mesa village of Mishongnovi on a flying shield.

 

Kana kachina doll.

"As the shield lifted off, the kachinas all gave out a boisterous yell.

 

The spectacle was incredible; every sort of kachina conceivable was present. All of a sudden as the couple flew along, flashes of lightning were visible in the air and the rumble of thunder could be heard. When the shield rose higher, drizzle began to fall. The kachinas were now accompanying them...

 

[Her] parents had headed to the edge of the mesa at this time to look out. Looking down from the rim of the mesa, they saw an incredible number of people coming across the plain. To their great amazement all were kachinas, singing and crying out their calls in a pandemonium."

This passage is taken from a book called Earth Fire: A Hopi Legend of the Sunset Crater Eruption co-authored by Ekkehart Malotki, a white professor of languages at Northern Arizona University, and Michael Lomatuwayima, a Hopi from the Third Mesa shrine-village of Hotevilla.

 

The Kana kachina is associated with the volcanic eruption starting in 1064 AD that created the now-extinct Sunset Crater located near the San Francisco Peaks.

 

Another sixty miles farther northeast a large rectangular rock below the village of Mishongnovi is also known as 'the house of the Kana kachina.'

As the entourage advanced from the 'kachina' peaks toward Second Mesa, it bore a huge quantity of corn and melons on their backs as gifts for the Hopis. This diverse group of divine messengers must have been a stunningly beautiful sight. In fact, the Hopis sometimes refer to kachinas as 'the beautiful creatures.' This designation emphasizes not only their esthetically pleasing appearance but also their role as actual entities in a kinship system.

Long ago the kachinas were adopted into the clans along with various plants and animals during the migrations that took place after the Hopi emergence from the Underworld -- the Third World previously mentioned. Their presence had clearly been physical or tangible as opposed to supernatural or ethereal. In other words, their influence was once felt directly on a material level.

 

As time went on, however, social and religious corruption -- a recurring motif in Hopi thought -- forced these bizarre but benevolent 'people' to abandon the American Southwest.

 

From that period to the present, kachinas appear for the most part only in their spirit forms.

Some Hopis believe that kachinas still maneuver these mysterious aircraft. In his book The Terra Papers, the Hopi/Apache author Robert Morning Sky describes how his grandfather and five other men were camping in the desert in August of 1947, shortly after the infamous Roswell incident, when a flying disk streaked across the night sky and crashed.

 

From the wreckage they recovered a silvery alien, unconscious but still alive, whom they named the Star Elder. After they nursed it back to health, the ET then telepathically described by means of a crystal the galactic war raging above which had downed its spacecraft. This X-Files material with a Native American twist remains unconfirmed.

Unexplained sightings continue, however. In the summer of 1970 hundreds of UFOs were seen about 125 miles southwest of the Hopi villages near the town of Prescott, Arizona. On the evening of March 13th, 1997 in the same vicinity a delta-winged craft perhaps as large as a mile across with lights on its leading edges was spotted drifting silently overhead before speeding off toward the south.

 

It later became known as the Phoenix Lights.

 

USA Today headline, June 18th, 1997.
 

In 1998 the radio talk-show host Art Bell interviewed two Hopi elders who stated that their very distant ancestors knew how to travel to other planets.

 

They also said that during the End Times, we would be visited by 'people outside' the Earth who have an advanced technology.

 

Trio of star elders, ceramic bowl, northern Arizona.
 

Many Hopi wisdom keepers believe that the increased presence of flying shields signals the end of the Fourth World, or our current era. In conjunction with Biblical prophecies of the apocalypse, the kachinas or star elders may be trying to warn us of this dire state of affairs.

 

By listening to these entities throughout the ages, the Hopis living on their isolated mesas have long known the global fate that now seems imminent.

 

Some of the signs and portends are in the skies.

 

We need only look up.

 

Hopi Star Kachina.
The three stars on his crest may represent Orion's belt.