25 Febrero 2009
del Sitio Web NormaDelio

 

Los investigadores han encontrado innumerables depósitos de gas metano congelado en el fondo marino que circunda todos los continentes.

 

La posibilidad de su explotación como nueva fuente de energía limpia está llamando la atención a la industria y a los gobiernos ya que los hidratos de metano tienen una densidad energética cinco veces superior a las fuentes convencionales de gas natural. Dado que hay muchos países que no tienen fuentes de energía (petróleo, etc.) pero sí costas marítimas, la explotación de este recurso a partir de mediados del próximo siglo podría provocar un vuelco en la estructura económica mundial.

Los primeros estudios al respecto se han realizado frente al Golfo de México.

 

Geólogos como Harry Roberts han descubierto allí yacimientos sólidos de este gas que surgen del fondo como rocas y se descomponen en función de las condiciones medioambientales. El gas se abre paso desde el subsuelo a través de las fallas y grietas hasta acumularse en forma sólida en el lecho oceánico.

 

Posteriores estudios han permitido descubrir más yacimientos, lo que a su vez sugiere una clara guía sobre dónde se pueden encontrar.

El gas congelado, así, puede encontrarse en las zonas de permafrost de las regiones polares o bajo el agua de los mares, a profundidades inferiores a 500 metros. Las estimaciones iniciales es que hay disponible más gas que todo el producido o identificado hasta ahora por el Hombre, lo que representa una cantidad enorme de energía atrapada.

Dado que el metano, al alcanzar las concentraciones adecuadas, es un gas que produce el llamado efecto invernadero en la atmósfera terrestre, su existencia tiene importantes implicaciones para el calentamiento global de ésta.

Se calcula que la cantidad de metano atrapado en forma de hidratos, tanto en los continentes polares como bajo el agua, podría ser 3.000 veces superior al que se halla en la atmósfera. Si existe un mecanismo que envía el metano hacia ella, estaríamos ante un ingrediente fundamental para comprender la evolución del clima terrestre.

 

Al mismo tiempo, es necesario saber cuánto metano se acumula en los fondos marinos y en qué medida su presencia altera el oxígeno del agua.
 

 


El hielo que arde

¿Hielo que arde? Sí existe. Se conoce como hidrato de metano y hay suficiente como para cubrir los requerimientos energéticos de Estados Unidos durante años.

 

Pero los científicos tienen que idear cómo extraerlo sin causar un desastre ambiental.

Las bacterias del sedimento del fondo de los océanos consumen y generan metano gaseoso. En condiciones de alta presión y baja temperatura, el metano forma el hidrato de metano, que consiste de moléculas simples de gas natural encerradas en jaulas cristalinas formadas por moléculas de agua congelada. Un banco de hidrato de metano tiene la apariencia de un cubo de hielo de color gris, pero si se le acerca un fósforo encendido, empieza arder.

Las compañías petroleras tienen conocimiento del hidrato de metano desde la década de 1930, cuando empezaron utilizar tuberías de alta presión para transportar el gas natural en lugares de clima frío. A menos que se elimine con cuidado toda el agua antes de introducir el gas en las tuberías, grandes cantidades de hidrato de metano impedirían el flujo del gas.

Se calcula que la reserva total de hidrato de metano en los océanos es de 1013 toneladas en contenido de carbono en todo el carbón, el petróleo y el gas natural sobre la tierra.

 

Sin embargo, la extracción de la energía almacenada en el hidrato de metano representa un gran reto para la ingeniería. Se cree que el hidrato de metano actúa como una clase de cemento que mantiene juntos los sedimentos del fondo del océano. Modificar los depósitos de hidrato de metano podría ocasionar deslavas subterráneos, lo que causaría un derrame de metano hacia la atmósfera.

 

Este acontecimiento podría ser de graves consecuencias para el ambiente, ya que el metano es un potente gas de invernadero.

 

De hecho, los científicos creen que la liberación repentina de hidratote metano pudo haber acelerado el final de la era glacial hace alrededor de 10,000 años. A mediada que se fundió el hielo del casquete polar, aumento el nivel de agua de los océanos 90 metros, sumergiendo las regiones árticas, ricas en depósitos de hidratos.

 

El agua de los océanos, relativamente caliente, debe haber fundido el hidrato, con lo que pudo haber liberado grandes cantidades de metano, lo que condujo a un calentamiento global..